El engaño de la serpiente
¿Recuerdas aquel hombre
quien traicionó a su alma?
Solo le bastó morder su infancia,
y dejar muerta su puerta,
fue la única noticia del mundo.
Y él mismo se vio nacer,
tan pronto comenzó el otoño,
buscó un árbol para esconderse,
y nadie lo encontró.
¿Recuerdas aquella mujer
quien le acompaño?
De pelo largo y negro,
de puños cerrados,
que escupía rarezas de su boca.
Nadie les avisó donde
estaban exactamente,
ni cuando anochecería.
Sólo les contaron una historia
cómo único argumento de vida,
y realmente creyeron,
nadie les obligó a no entender
entre la sobriedad del pasto que muerden.
Haciéndose entender entre si,
que pasaran sus días
sin nunca saber porque se encontraron.
Paulino Lucas Vázquez.

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